Un mundo para Pepe

 

Me llaman PEPE y les contaré esta historia.

En el pasado si nos preguntaban por los sentidos, nuestra respuesta era automática: visión, olfación, audición, gusto y tacto, cinco, de allí que quienes tenían una percepción que escapara a estas cinco, se le atribuía tener un sexto sentido. Somos seres neurosensoriales y lo hemos ido reconociendo de a pocos. Algunos trastornos nos han llevado a reconocer y aceptar que nuestros sentidos, no son cinco, sino ocho. A los cinco mencionados agregamos: propiocepción, vestibular e interocepción. ¿Qué rayos es esto?

Fuente: httpspsicopedagogia.saludyeducacionintegral.comtrastorno-de-procesamiento-sensorial
Fuente: https://rinconpsicologia.com/los-trastornos-sensoriales-una-breve/

La propiocepción es el reconocimiento que nuestro sistema nervioso hace de la posición espacial de nuestro cuerpo, de cada parte del mismo, y lo hace por la información que recibe de receptores en los músculos y articulaciones.

El sentido vestibular o del equilibrio se relaciona con el movimiento.

La interocepción es el reconocimiento de lo que ocurre en nuestras vísceras o entrañas, saber que se tiene hambre, que se está saciado, que se tiene sed, calor o frío.

Fuente: https://www.facebook.com/MiMaestraNana/photos/pcb.137754147982833/137753874649527/

 

Esta multiplicidad de sensaciones neurosensoriales nos hace diferentes, por cierto más diferentes de lo que nos imaginábamos y por tanto más complejos, de modo que lo que captaba la atención de un grupo, es muy posible, que ahora ese grupo cautivo sea menor en base a la neurosensorialidad diferente.

¿A qué me refiero con trastornos que han llevado a reconocer esta amplia neurosensorialidad? Los conocemos como Trastorno de Espectro Autista (TEA), autismo infantil o síndrome de Asperger. Aunque en ellos observamos estos trastornos con mayor frecuencia, no son exclusivos de ellos.

Resulta que estos niños tienen hipersensibilidad neurosensorial, obviamente no de todos los sentidos, pero si múltiple, dos o más sentidos. En ellos se describe la hipersensibilidad auditiva, no toleran el ruido, se tapan los oídos o se irritan con el mismo, pero ellos también tienen hipoacusia selectiva, es decir, oyen lo que les interesa. Ojalá muchos fuéramos así, es fantástico!

También describen hipersensibilidad táctil por lo cual estos niños se quitan la ropa, el calzado, no toleran algunas texturas, otras sí.

Otra observación en estos niños es la hipersensibilidad gustativa, rechazan algunas texturas de alimentos, y aceptan otras; pueden rechazar el arroz y aceptar puré por ejemplo.

La hipersensibilidad olfatoria por la cual estos niños huelen antes de acercarse a alguien. Lo opuesto puede ocurrir, es decir, no perciben el olor de su orina o heces, son otros quienes lo descubren y actúan. Este hecho puede acompañarse de hiposensibilidad táctil, el niño no percibe el contacto húmedo de la orina, ni la de las heces, en su ropa interior

En relación al dolor pueden ser muy sensibles o tolerantes al dolor, lo cual puede ser peligroso, pues no identifican una situación de riesgo o son toscos al expresarse, por ejemplo, dan un abrazo tan efusivo que quien lo recibe, otro niño, lo interpreta como agresión. Esta “indolorabilidad” o tolerancia al dolor se observa más en el trastorno de déficit atención e hiperactividad.

La hipersensibilidad visual es muy frecuente en nuestro tiempo, pues bajo el erróneo criterio, más comercial que científico, de que TODO ingresa por los ojos, se genera una contaminación visual con propósito de captar clientes, aturdiéndolos si el anuncio es luminoso. Si bien puede ocurrir en quienes tienen TEA, se observa en quienes tienen migraña. En ellos la hipersensibilidad visual se manifiesta orgánicamente, con síntomas limitantes.

Ante tanta diversidad de trastornos neurosensoriales me pregunto si es posible vivir en un mundo como el que tenemos.

Lo que ocurre es que no hay límite entre nuestro derecho a generar un estímulo contaminante, como parte de la vida diaria, y el derecho del otro a no exponerse a ese estímulo. Al final, lamentablemente, prima el derecho CONTAMINANTE al NO CONTAMINANTE. Vivimos tan juntos o lo que hacemos es tan CONTAMINANTE que lo hacemos sin límite y, agrego, SIN RESPETO por los demás.

Antes nos refugiábamos en nuestro hogar si controlábamos esa contaminación sensorial, ahora ésta, llega a nuestros hogares, cual delivery, no la pedimos, PERO el vecino deja a su mascota encerrada y ésta aulla interminablemente su soledad, lo debes soportar, es acaso el derecho del vecino ¿maltratar a su mascota?, o cuando decide podar el césped, antes el jardinero usaba tijeras o una podadora mecánica de cuchilla, se pasó a usar una de motor y ahora, el insoportable instrumento que gira unos filamentos a velocidad…debes aguantar hasta que termine, PERO, el fulano lo hace con más de un vecino, si no lo hace en tu domicilio, también lo debes soportar. Cuando no es la mascota encerrada o el jardinero, llegan los vendedores con megáfono que anuncian su producto o quienes compran cosas usadas. Me pregunto, ¿hacen casting con esas personas para tener la voz, sino aguardientosa, por lo menos tosca, que difícilmente entiendes, pero que se repite incansablemente aunque no salga ningún cliente? No hay límite, ni para anunciarse solo una vez por cuadra, ni de los decibeles que deben respetar en zona residencial. A estos sujetos los asiste el derecho a trabajar, y ¿el derecho a descansar en menos importante?. Si ya pensaste en librarte de todo esto, aparecen los desempleados por la pandemia quienes, bajo el argumento de “reinventarse”, interpretan su música a viva voz. También su derecho a trabajar. Como no citar al “club de la construcción”, los que han generado el “boom de la construcción”, lo cual es literal. Las herramientas que usan para pulir la laja, el piso, cortar el fierro o taladrar, tiene más decibeles que cualquier sonido habitual. Los debes soportar cada día hasta…que terminen de construir.

Estás en tu hogar, imaginemos que no hay ruidos externos, ves TV, ya no solo en la señal abierta, sino ahora en cable, tanda comercial…CONTAMINANTE, ¿como? Has notado que el volumen es mayor, el cambio de imágenes con  gran luminosidad es brutal y finalmente, el tiempo de la tanda, se ha triplicado? Nuevamente quienes lo hacen ejercen su derecho a venta, se meten a tu hogar, se meten a tu mente.

Si en este recorrido llegaste a la conclusión que este mundo es INSOPORTABLE, imagínate lo que significa para quienes tienen hipersensibilidad sensorial!!

En un sentido quisiera ser indiferente para algunos estímulos como ellos, no puedo serlo, la CONTAMINACIÓN SENSORIAL nos acosa.

Como progenitores de niños con estos trastornos seguro te esfuerzas en brindarles un ambiente mejor, más tranquilo. Pedir un ambiente sin contaminación sensorial es utópico. Solo queda adaptanos, enseñar a estos niños a entender este mundo hostil en el que deben vivir. De estos niños se escucha a los padres decir: ”vive en su mundo”!

Me pregunto: “¿es posible crear un mundo para sí mismo?” De alguna forma estos niños lo consiguen. Lo ilógico es que nos esmeramos en que no vivan “en su propio mundo”, a eso se orientan las terapias.

Un sujeto con síndrome de Asperger, ya de adulto, le dijo al neuropediatra: “Doctor, mis padres, mi familia y mis maestros se esforzaban para que yo socialice, PERO yo soy feliz no socializando”. ¡Sabia reflexión!.

Qué buscamos? Ser nosotros felices o que el niño sea feliz? Buscamos forzarlos a llegar a una “normalidad”? El concepto de normalidad no es ya como blanco o negro, la mayoría o minoría. Hay situaciones intermedias e individuales para cada caso, eso nos hace seres únicos, y nuestra inteligencia debe orientarse a lograrlo.

Admiro a esos niños, creo que es espectacular vivir en “su mundo”, pienso que es la forma como se protegen de TODO lo descrito. La tarea es lograr que sean FUNCIONALES para sí mismos.

¡Ojalá pudiéramos encontrar “nuestro mundo”!.

Por lo expuesto, estoy convencido que NO EXISTE UN MUNDO IDEAL PARA PEPE, pero con esfuerzo, DEBE BUSCARLO Y CONSTRUIRLO!! Ayúdalo!!

Fuente: https://www.psicoactiva.com/blog/autismo-infantil-y-neuronas-espejo/

 

José Marcos Moisés Moreno Calixto
Neurólogo Pediatra